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6 tips imprescindibles para una climatización sostenible

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Los veranos parecen venir cada año con más fuerza. Sin embargo, también los inviernos parecen tener días más fríos. Por eso, cada vez más hogares cuentan con sistemas de climatización. Ahora bien, cada kilovatio de energía supone, de media, 400 gramos más de dióxido de carbono en el aire. Por lo cual, tener una climatización sostenible se ha convertido en una prioridad para empresas y particulares. Y tú, ¿quieres ahorrar energía?

1. Controla tus ventanas y persianas

Tanto en invierno como en verano, saber cuándo abrir o cerrar puede ahorrarte una gran cantidad de energía. Para ello, deberás hacer lo opuesto en ambas estaciones:

  • Verano: cuando caiga el sol, aprovecha para abrir las ventanas. Deja que corra el aire durante la noche. Una vez amanezca, cierra todo y deja las persianas más bien bajas (lo justo para tener suficiente luz natural). Así, el interior de la vivienda absorberá menos radiación solar.
  • Invierno: aprovecha las horas más calurosas —o menos frías— del mediodía para abrir si tu casa se ha enfriado demasiado. Recuerda que para ventilar la casa no son necesarios más de 10 minutos. Y deja las persianas subidas mientras haya luz. No cogerás la temperatura adecuada, pero te costará menos alcanzarla con la calefacción. Además, no olvides bajar del todo las persianas por las noches, así crearás una doble barrera junto al cristal para evitar la pérdida de calor.

Si te es posible, coloca doble ventana. Este sistema es mucho más eficiente que la persiana como aislante en tu hogar.

2. El aislamiento es lo más importante

Claro está, de poco sirve cerrar bien las ventanas si tus paredes son un colador térmico. Tanto en invierno como en verano, aislarte de las temperaturas del otro lado de la pared es lo más importante. Así, cuando tengas que recurrir a la calefacción o al aire acondicionado, su efecto será más notable con un menor consumo.

Si el aislante interno no es suficiente, puedes recurrir a forrar las paredes con materiales aislantes. Por ejemplo, utiliza láminas de corcho que, además, también aíslan de los ruidos.

3. Alfombra tus suelos

Especialmente durante el invierno. Igual que te abrigas tú, la alfombra evita las pérdidas por el suelo, que es una enorme superficie —de hecho, toda— de nuestro hogar. Será especialmente notable si tienes suelos fríos, como de baldosas o mármol. Las alfombras son una alternativa fabulosa para evitar la pérdida  de grados.

4. Corta las corrientes

Es común que entre ventanas que no cierran perfectamente se creen corrientes indeseadas. A falta de un cambio de ventanas, puedes recurrir a cortar esa corriente de otras maneras. Por ejemplo, sellando la puerta de la estancia adyacente con burletes.



No sellarás del todo la pérdida de temperatura, pero la reducirás de manera considerable.

5. Evita la cocina en verano

No decimos que no entres, claro. Pero cada aparato eléctrico y cada olla al fuego suponen un aumento de temperatura. Procura evitar cocinar durante mucho tiempo, y utilizar el horno durante el día.

Puedes intentar comer más ensaladas, así matarás dos pájaros de un tiro: cuidar tu línea, y evitar generar más calor.

6. Las plantas son un gran aliado

Mantienen los niveles de humedad y amortiguan los cambios de temperatura. Además, numerosas especies de interior también se encargan de purificar el aire de manera ecológica. Este detalle es importante cuando estamos hablando de aislar la casa del exterior para evitar pérdidas de frío o calor.

Esperamos que estos trucos te sirvan para no asustarte con tu próxima factura de la luz. Ya que no podemos evitar tener que encender los aparatos de climatización, al menos podemos reducir su impacto. Tanto en nuestras carteras como en el medioambiente.

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