Sostenibilidad

Las graves consecuencias de la obsolescencia programada

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En nuestro día a día de ajetreos y bullicios nos podemos encontrar continuamente consumiendo. No obstante, precisamente porque nunca paramos, nos es muy difícil darnos cuenta del tiempo que pasamos utilizando un producto. De hecho, si lo pensamos detenidamente, los objetos, productos y hasta electrodomésticos ya nos duran la mitad que antes. Esto es lo que se conoce como «obsolescencia programada».

¿Qué es la obsolescencia programada?

La obsolescencia programada es la vida útil que le da una empresa a un producto. Así, cuando dicho producto sobrepase los años que se le predicen, quedará obsoleto. En resumen,  es como una especie de fecha de caducidad.



Antaño la obsolescencia solo se medía, pero actualmente «se programa». ¿El motivo? Hacer que los consumidores creamos que necesitamos comprar un nuevo aparato pasado tiempo. Pero claro, para entonces, ¿por qué comprar de nuevo el mismo producto cuando ya está el último modelo? Así, la obsolescencia programada crea una enorme demanda en el mercado a cambio de productos de usar unos pocos años y tirar.

Los riesgos  de la obsolescencia programada

Si por algo destaca la obsolescencia programada es que exige que los productos no se reparen, sino que se sustituyan.

Impacto medioambiental

La primera consecuencia grave es su negativo impacto medioambiental. Hablamos de que no solo se explotan más recursos, también se generan más residuos. La Oficina Internacional de Reciclaje estima que en 2025 se generarán 53,9 millones de toneladas de desechos.

Vida útil  de los materiales

Todo habremos oído: ¡las cosas no son lo que eran! Bien, otra consecuencia negativa de la obsolescencia programada es que se utilizan piezas y materiales que se sabe que acabarán obsoletos. En consecuencia, es peligroso, puesto que, en la mayor parte de los casos, solo se queda en una simple avería. Sin embargo, en los peores casos, como pasa con los automóviles, puede dar lugar a accidentes de tráfico.

Manipulación de las empresas

Además, como consumidores, el saber que hoy en día los productos se «programan» para que queden inutilizados debería darnos qué pensar. Primero, porque significaría que las empresas nos obligan a comprar productos con una vida artificialmente corta. Por último, porque nos crea una costumbre de usar y tirar, en vez de buscar mejores alternativas.

¿Qué podemos hacer para evitarlo?

Por negativo que sea este prospecto, aún estamos a tiempo para romper esta rueda de comprar, tirar y comprar.

Conciencia colectiva: más información

En primer lugar, hay que ser conscientes de las consecuencias de la obsolescencia programada. Además, ser conscientes de la idea del decrecimiento. Es decir, que no es posible alcanzar un crecimiento continuo como el nuestro sin sobrepasar unos ciertos límites ambientales. En pocas palabras, crecemos tanto como tan rico sea nuestro entorno. Pero, si no hay recursos porque se han agotado, ¿cómo creceremos, entonces?

Diseño sostenible

Asimismo, existen alternativas a la obsolescencia programada, como el diseño sostenible. El diseño sostenible está destinado a la utilización de productos ecológicos y en un correcto modo de eliminación de residuos. Y, junto al diseño sostenible, se encuentra el diseño social, es decir, utilizar productos de materiales biodegradables.

Reutilización

Pero estas no son las únicas maneras de ayudar a combatir la obsolescencia programada. ¡Tú también puedes ayudar! Llevar a reparar el producto te asegurará alargar su vida. Reciclar también es necesario, pues permite la reutilización de lo que ya no necesites para crear nuevos productos. Y, por supuesto, exigir como consumidores productos sin obsolescencia programada.

Y a ti, ¿qué ideas se te ocurren para frenar la obsolescencia programada? Ahora que sabes más sobre este tema, ¿puedes ayudar a reducir nuestra creciente cantidad de residuos? Juntos podemos hacer del mundo uno más sostenible ¿Cómo crees que podemos concienciar a la sociedad para que utilice más productos sostenibles?

Fuentes consultadas:

Banco Mundial. (2018). What a Waste 2.0: A Global Snapshot of Solid Waste Management to 2050.Informe. Washington.

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